Hombre mayor más jóvenes cotizaciones mujer

“En sociedades patriarcales como las de la Unión Europea los hombres se casan o forman pareja con mujeres más jóvenes, y cuanto más mayor es el marido respecto a su esposa, menor es la ... Encuentre la mejor selección de fabricantes mujer busca hombre joven y catálogo de productos mujer busca hombre joven baratos de alta calidad para el mercado de hablantes de spanish en alibaba.com La brecha salarial genera una brecha en la pensión entre hombres y mujeres. En términos anuales, una mujer recibe 5.799,08 euros menos que un hombre de media a lo largo de su esperanza de vida desde la jubilación (22 años). Para salvar esta brecha, si persisten los problemas de discontinuidad de las carreras de cotización o la parcialidad en los contratos, una mujer tendría que ahorrar ... Así, en los grupos más bajos, del 4-7 (ayudantes, auxiliares administrativos), la diferencia llega a los 400 euros y en los que van del 8 al 11 (oficiales, peones) alcanza los 563 euros ... Parece que tiene mayor aceptación el consumo de porno, ya que ni hombres ni mujeres lo consideran un engaño en la pareja, probablemente por estar más aceptado socialmente, dado que el sexting ... También para las arcas públicas, ya que el rendimiento en un hombre será de 139.600 dólares y de 72.100 para una mujer, si se suman las cotizaciones sociales, los impuestos y los ahorros en ... Pero las diferencias son también muy notables si quien responde es hombre o mujer. En España, el 47% de las consultadas aseguró que en su empresa no cobran lo mismo los hombres y las mujeres. Por qué el sexo es mucho mejor cuando pasas de los 45 años El amor y las ganas de hacerlo no desaparecen por más que pase el tiempo, se trata de un mito. Variables Hombre Media (DT) Mujer Media (DT) F P y los universitarios, en las variables Número de años expuesto el perfil, Frecuencia con la que visitas cada día el La red social Tuenti, con una cifra del 92 por ciento, es la que goza de una mayor popularidad, seguida de Facebook con más de la mitad de los usuarios. 14 Jun Kieran Williams ... Los trabajadores prefieren tener de jefe a un hombre antes que a una mujer, con un 30% de respuestas frente a un 24%, según una encuesta realizada por Randstad entre 1.340 empleados y parados ...

Las razones por las que fracasa el sistema de pensiones modelo de los liberales. Cientos de miles de chilenos piden en la calle las pensiones dignas. Las entidades privadas que gestionan el sistema pagan en pensiones menos de la mitad de lo que ingresan en cotizaciones.

2016.08.24 18:27 EDUARDOMOLINA Las razones por las que fracasa el sistema de pensiones modelo de los liberales. Cientos de miles de chilenos piden en la calle las pensiones dignas. Las entidades privadas que gestionan el sistema pagan en pensiones menos de la mitad de lo que ingresan en cotizaciones.

Begoña P. Ramirez
http://www.infolibre.es/noticias/economia/2016/08/24/las_razones_del_fracaso_del_sistema_pensiones_privadas_obligatorias_chilenas_53846_1011.html
"En 2025 se jubilarán los primeros chilenos que comenzaron a trabajar y a cotizar en exclusiva para el sistema de pensiones instaurado por el general Pinochet en 1981. Pero ha sido este año, pese a que la polémica a su costa ha sido recurrente desde que fue creado, cuando ha estallado la indignación de los chilenos contra el modelo de ahorro, privado, obligatorio y de capitalización que con frecuencia se ofrece como referencia para resolver los problemas de los sistemas públicos de pensiones como el español. Cientos de miles de chilenos salieron a las calles el pasado domingo para exigir pensiones dignas. Ya lo habían hecho el 24 de julio y amenazan con un paro nacional el 4 de noviembre si el Gobierno no atiende sus reclamaciones.
Porque, pese a que la presidenta Michelle Bachelet creó una comisión –la Comisión Bravo– para estudiar la reforma del sistema, y ésta entregó su informe en septiembre de 2015, nada se ha movido desde entonces. En 2008 fue también Bachelet quien promovió una primera reforma del modelo de Pinochet, que se ha revelado insuficiente. No tocaba la esencia del sistema.
Según las cifras de la Superintendencia de Pensiones, el organismo público encargado de vigilar y auditar el sistema, la pensión media de jubilación en Chile es sólo de 255 euros al mes, el 78% del Salario Mínimo, que asciende a 325 euros. El informe de la Comisión Bravo calcula que el 79% de las pensiones chilenas son inferiores al salario mínimo y el 44% están por debajo del umbral de pobreza. Si se consideran sólo las pensiones de jubilación, el 91% no llega a los 210 euros mensuales.
Para hacerse una idea del escaso volumen de la prestación basta con fijarse en la tasa de reemplazo –el cociente entre el último salario y la primera pensión–, que es sólo del 34% –el 48% para los hombres y el 24% para las mujeres–. El informe también hace una proyección de cuál será la pensión de quienes dejen de trabajar entre 2025 y 2035. La mitad de ellos cobrarán sólo el 15% de su último sueldo. En España, la tasa es del 82%, una de las más elevadas del mundo. La media de la UE alcanza el 59%.
El sistema chileno es totalmente privado. Los trabajadores pagan un 10% de su sueldo a unas entidades financieras denominadas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). En su momento llegaron a ser 21, pero hoy únicamente operan seis. No sólo les ingresan sus cotizaciones, sino que también les pagan comisiones por la gestión de los fondos en que las invierten. La cotización es obligatoria para todos los asalariados. Desde 2015, también para los autónomos. Pero están excluidos los miembros de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y de la Gendarmería, que tienen su propio sistema y con pensiones más elevadas.
A diferencia del resto de los modelos, en el chileno sólo cotiza el trabajador, no la empresa. Chile es el único país de la OCDE en que el empleador no paga cuota. Existen cinco tipos de fondos, del más conservador al más arriesgado, en el que los chilenos pueden invertir sus cotizaciones. Cada uno puede elegir dos de ellos.
Escasa rentabilidad... para el trabajador
Así, todos los trabajadores tienen su propia cuenta individual, cuyo monto es invertido por las AFP sólo en grandes empresas y bancos –la ley les prohíbe hacerlo en pymes–. Según la Fundación Sol, una institución sin ánimo de lucro que realiza estudios sobre el mercado laboral chileno, las AFP invierten más de 27.400 millones de euros en 10 bancos. El tejido empresarial del país, destaca, se ha financiado durante los últimos 35 años gracias a los ahorros de los chilenos, en lo que la fundación califica como una “inyección de capital permanente, cautiva y de bajo coste”. Para los defensores del sistema, en cambio, esas inversiones han sido el motor del desarrollo económico del país.
Sin embargo, la rentabilidad de esas inversiones no ha sido la esperada por –y prometida a– los trabajadores cuando en 1981 Pinochet acabó con el sistema de reparto existente para reemplazarlo por el que diseñaron los discípulos de Milton Friedman en la Escuela de Chicago. La Fundación Sol cifra en un 26% la rentabilidad media anual de las AFP durante los últimos 20 años. En 2015 estas entidades tuvieron unos beneficios de 2,10 millones de euros al día. Buena parte de ellos proceden de las comisiones que cobran a los chilenos, muy por encima, aseguran los investigadores, de los costes reales de gestión.
En contraste, la rentabilidad de cada cuenta individual es mucho menor. Se mide con la denominada Tasa Interna de Retorno (TIR) que es sólo del 3% para las mujeres y del 3,1% para los hombres –a las mujeres se les penaliza a la hora de calcular la pensión por su mayor esperanza de vida; además se jubilan antes, a los 60 años, mientras que los hombres lo hacen a los 65–. Si se excluyen las comisiones, la TIR se eleva al 5,4% en ambos casos.
Los salarios en Chile son bajos; por tanto, también las cotizaciones, pero la fundación no cree que ése sea el problema de las pensiones insuficientes devengadas por el actual sistema. Según los cálculos de la fundación, cada mes las AFP ingresan 673 millones de euros en cotizaciones de los trabajadores, pero sólo pagan 269 millones en pensiones, menos de la mitad. Con la diferencia entre una cantidad y otra, concluye la fundación, se podría pagar pensiones mayores e incluso nutrir un fondo de reserva.
Dos AFP son de propiedad estadounidense
Por el contrario, el negocio lo hace las seis entidades financieras que gestionan el sistema privado. En total, las seis AFP administran casi 148.000 millones de euros, lo que equivale al 70% del PIB chileno. Los 10,1 millones de afiliados pagan cotizaciones, no al Estado, como es el caso de España, sino a Capital, Cuprum, Habitat, Modelo, Planvital y Provida. Esta última es la que suma el mayor número de afiliados, el 32%. Pertenece a Metlife, la primera aseguradora de EEUU, que se la compró al BBVA en febrero de 2013 por 1.362 millones de euros.
Le sigue Habitat, con el 20% de los afiliados. Su dueño es la Cámara Chilena de la Construcción, la patronal del ladrillo. La dueña de Capital es el grupo colombiano Sura. Modelo nació en 2010, ofrece pensiones a los nuevos afiliados al sistema y entró en el mercado ofreciendo las comisiones más bajas. Es propiedad de Inversiones Atlántico, creada por un empresario chileno próximo al expresidente conservador Sebastián Piñera. Planvital pertenece a Asesorías e Inversiones Los Olmos, un grupo chileno que, según el diario digital El Mostrador, es controlado por un fondo, Atacama Investments, constituido en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas. Finalmente, el 97,97% de Cuprum corresponde a otra compañía de EEUU, Principal Financial Group.
El Santander tuvo su propia AFP, Bansantander, y, como queda dicho, el BBVA era dueño de la principal entidad gestora de pensiones hasta 2013. Ambos poseen ahora pequeños porcentajes de Planvital, Provida, Cuprum y Habitat, de acuerdo con la información proporcionada por la Superintendencia de Pensiones.
Las reformas del sistema
Debido a la insuficiencia del modelo, la reforma de 2008 creó una pensión no contributiva que paga el Estado, la Pensión Básica Solidaria: 120,85 euros al mes, que cobra el 60% más pobre de la población. El Estado chileno paga 131,9 millones de euros al mes por este concepto a un total de 1,35 millones de personas. También se estableció un Aporte Previsional Solidario (APS), al modo de lo que en España se conoce como complemento de mínimos, que completa hasta los 442 euros la pensión de quien no haya cotizado lo suficiente. Además, empezaron a aplicarse incentivos para que coticen más las mujeres y los jóvenes y las empresas empezaron a pagar el seguro de invalidez y supervivencia.
Las propuestas para la nueva reforma transmitidas por la Comisión Bravo a Bachelet son ahora más ambiciosas. Los expertos que la integran piden que se cree una AFP estatal, y se aumente de forma significativa la cuantía de la Pensión Básica Solidaria y se universalice. Quieren que ésta se financie con impuestos y con una nueva cotización del 2% a cargo de la empresa. La empresa deberá además pagar otro 2% para las cuentas individuales de los trabajadores. También reclaman medidas para reducir las comisiones de las AFP privadas. Y no sólo equiparar la edad legal de jubilación de hombres y mujeres, sino también que se apliquen tablas de mortalidad idénticas para ambos sexos.
En cualquier caso, la comisión no excluyó entre sus propuestas la más radical, sustituir el modelo de ahorro privado obligatorio por uno de reparto, “con una pensión mejor, definida, de por vida y no discriminatoria”. Como el español.".
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2016.08.04 21:36 Suecotero Discusión seria: Carta de AFP habitat y su impacto en el debate de las AFP.

Texto original:
Estimado N.N.
Como es de su conocimiento, en el último tiempo se percibe un malestar ciudadano respecto de las pensiones y del rol de las AFP, que ciertos grupos han exacerbado, muchas veces con verdades a medias, cifras tergiversadas o lisa y llanamente falsas, con el objeto de buscar reformas al sistema previsional que no son sostenibles en el tiempo. Observamos con preocupación que gran parte de los discursos que intentan ser instalados obedecen a conceptos ideologizados e intereses particulares, que sin duda no son beneficiosos para la gran mayoría de los chilenos, especialmente para la clase media ni para los más jóvenes.
Dado este escenario es que nos parece oportuno dirigirnos a usted con el único objetivo de entregarle información responsable, de manera que pueda contar con antecedentes para comprender el sistema, identificar cuáles son los mitos, como también las falsedades y sus verdades indesmentibles. Tenemos claridad en que esta carta es extensa, pero el tema es muy relevante como para que los afiliados al sistema se mantengan al margen, por lo mismo intentaremos ser lo más simple posible.
Sistema Antiguo (Reparto)
Es importante recordar cómo era la situación previsional hace 40 años. El sistema previsional existente en Chile hasta antes de 1981 contaba con 35 cajas de previsión cuya normativa estaba distribuida en más de 600 cuerpos legales y alrededor de 150 regímenes previsionales distintos que respondían a solicitudes de diferentes grupos de presión, pero que para la gran mayoría no otorgaba una protección mínima. Algunas características de ese sistema se prestaban para que se cometieran abusos; entre ellos el más común consistía en conseguir un aumento en el sueldo en los últimos meses que permitía mejorar el cálculo para determinar la pensión, que hoy hemos visto se sigue haciendo en algunas entidades que mantienen este sistema.
Es así como en el año 1968, el presidente Frei Montalva presentó un proyecto de ley para terminar con el sistema de reparto. En su mensaje Frei decía “el esfuerzo que hace Chile se malogra por el pago de beneficios previsionales, de privilegios irritantes” y agregaba “se ha permitido la selección de grupos, normalmente de más altos ingresos, los que se han reunido o permanecen reunidos, justamente para repartirse entre ellos mejores beneficios previsionales, con grave detrimento o perjuicio de la solidaridad nacional y de las efectivas necesidades de los más desvalidos y pobres”. Sin embargo, esa ley no fue aprobada por el congreso, que gozaba en esa época de un sistema de pensiones especialmente privilegiado.
Hay muchas cosas que no debemos pasar por alto respecto del antiguo sistema, dentro de las cuales podemos recordar que la gran mayoría de los chilenos cotizaba más del 20% de su sueldo, (el doble de lo que se cotiza hoy) y sólo recibían pensión quienes cotizaban por más de 15 años. Quienes no lograban ese número, simplemente no tenían derecho a recibir pensión alguna, lo que se traducía en que más del 50% de los trabajadores chilenos no lograba alcanzar el período mínimo de cotización, quedando sin pensión y sin derecho a recibir de vuelta el 20% de sus remuneraciones que había ahorrado. De hecho, ese ahorro ya no existía pues se había usado para pagar las pensiones de quienes ya estaban jubilados. El sistema de reparto no es viable para Chile porque el envejecimiento de la población y la disminución en el número de hijos hacen que el sistema de reparto no se pueda mantener en el largo plazo ya que no tendremos una base de trabajadores suficiente para soportar las pensiones de los pensionados. De hecho, según el INE en 1980 habían 7 chilenos entre 18 y 65 años por cada mayor de 65, hoy hay menos de 5 y en el año 2050, sólo serán 2,1. Es decir que para pagar una pensión a los mayores de 65 años, equivalente por ejemplo, al 70% del sueldo, cada chileno activo debería entregar el 35% de su sueldo. Sin duda, esta no es la carga que queremos dejar a nuestros hijos.
Sistema Actual (Mixto)
A partir de la reforma del año 2008 impulsada por el primer gobierno de Michelle Bachelet, se modificó el sistema de pensiones de capitalización individual para convertirse en uno mixto en base a los mismos pilares que hoy parte de la ciudadanía exige como indispensables para legitimarse ante todo un país. Esos tres pilares son el solidario, el contributivo y el voluntario:
El pilar solidario permite un nivel básico de protección a aquellos que durante su vida laboral, por las más diversas razones, no realizaron suficientes cotizaciones para autofinanciar una pensión. En la medida que el país pueda financiarlo, ese pilar debiera aumentar en monto y cobertura. Su financiamiento debe venir del presupuesto general de la nación, es decir, debemos pagarlo entre todos los chilenos y no sólo entre quienes trabajan como empleados dependientes.
El pilar contributivo, que es donde las AFP participan en forma exclusiva, permite la sostenibilidad del sistema en el largo plazo, ya que como vimos antes, el financiamiento futuro de las pensiones no es posible lograrlo con un sistema de reparto. Lamentablemente, una parte importante de los trabajadores chilenos no tiene la obligación de cotizar, lo que claramente perjudica su pensión futura y sobrecarga el pilar solidario. Por otra parte, desde hace una década ya tenemos claro que, producto de los avances de la ciencia, nuestra esperanza de vida va aumentando y se debe contribuir más, ya que tendremos más años por delante y necesitamos tener más ahorros para poder vivirlos dignamente. Para eso, es necesario aumentar la tasa de cotización lo que debería ser de cargo del empleador y extender a los independientes la obligación de imponer.
El pilar voluntario permite a quienes pueden, aumentar sus ahorros para la jubilación, logrando así una mayor solvencia financiera para los años de retiro. Este pilar permite a quienes tienen ingresos superiores al tope imponible, cotizar por el total de su remuneración y no sólo por una parte de ella. En 1981 quienes tenían sueldos superiores al tope imponible era sólo un pequeño grupo de afiliados, hoy más del 10% de los cotizantes se encuentra subcotizando. Finalmente este pilar permite subir la tasa de cotización desde el 10% obligatorio, a mayores valores, como es el 15% recomendado por Habitat.
Rol de las AFP
El rol principal de las AFP es resguardar y multiplicar los ahorros que los chilenos generan cada mes. Ese rol lo hemos cumplido con éxito, la rentabilidad de los fondos de pensiones está dentro de las más altas de los países de la OCDE y ha superado ampliamente lo esperado: un 8,2% real anual entre 1981 y 2016. Sólo para ilustrar lo que eso significa, podemos decir que si a quienes cotizaron en el sistema antiguo en vez de recibir un bono de reconocimiento, les hubiesen depositado ese monto en su cuenta individual, quienes se pensionaron el 2015 en promedio tendrían pensiones 70% superiores a las efectivas. (100 UF en un Bono de Reconocimiento de 1981, con vencimiento este año, se han convertido en UF 395. Esas mismas UF 100 invertidas en 1981 en el fondo C, se han convertido en UF 1.586).
A pesar de ello, hemos visto que ese rol es necesario pero no suficiente. Debe existir una mayor cercanía entre la AFP y los afiliados, de manera de entender el sistema, sus beneficios y limitaciones, para lograr la mejor pensión posible de acuerdo a las capacidades de cada afiliado. Por otra parte, las comisiones cobradas por las AFP son inferiores a las cobradas en promedio por los países de la OCDE. La forma de cobro, una sola vez en la vida por cada depósito, las hace parecer altas. Una forma sencilla de verlas y compararlas con los demás países y con otros administradores de fondos es dividir las comisiones cobradas por las AFP por el saldo administrado. De ese ejercicio se concluye que ese valor es 0,6% y los países OCDE, pagan en promedio 0,8% por la administración de las pensiones.
Pensión promedio
Hemos escuchado insistentemente sobre el bajo monto de las pensiones promedio entregadas por las AFP y como se comparan con las del sistema antiguo. Comparar correctamente pensiones entre los sistemas es bastante difícil, pero si insistimos en hacerlo, debemos tener en cuenta los siguientes aspectos:
A diferencia del sistema de reparto, en el sistema actual la propiedad de los fondos es de cada uno de los afiliados. Lo que ellos contribuyen más la rentabilidad obtenida con esos recursos, está en una cuenta personal inembargable de cada afiliado. Al cumplir los requisitos para pensionarse, independientemente del monto que haya ahorrado, o del tiempo que haya cotizado, cada afiliado tiene derecho a recibir esos ahorros de vuelta en la forma de una pensión. Esto hace que las pensiones pagadas por este sistema no sean comparables con las del sistema antiguo, ya que tal como se mencionó anteriormente, en el sistema de reparto menos de la mitad de los cotizantes lograban recibir una pensión. En el sistema actual todos reciben sus fondos aportados y la rentabilidad obtenida por ellos.
Si queremos comparar ambas pensiones, a lo menos debemos hacer dos ajustes: el primero es incluir en el número de pensionados en el sistema antiguo a todos los que cotizaron y que al no cumplir con los requisitos su pensión es de $0, en forma simple, debemos dividir por dos el monto promedio ya que más de la mitad de los cotizantes del sistema antiguo se encuentra en esa situación, lo cual deja la pensión promedio del sistema antiguo en cerca de $100.000. Por otro lado, debemos considerar que esa gente cotizó más de 20% de su sueldo mientras que los que estaban en la AFP, sólo cotizaron el 10% más comisiones, es decir, cotizando el 20%, las pensiones de las AFP serían a lo menos un 50% superior, es decir, en promedio estarían cerca de $300.000, considerando a todos los afiliados, sin importar si han cotizado 40 años o un mes.
Para evitar hablar sobre percepciones, hemos revisado los datos de todos los que se han pensionado por vejez en los últimos años en Habitat y encontramos que:
Los hombres que han cotizado por 30 años o más, tienen pensiones en promedio superiores a los $650.000, representando una tasa de reemplazo neta del 77,2%.
En el caso de las mujeres dicho valor fue de $327.000, que representa una tasa de reemplazo del 41,5%.
Tal como lo hemos planteado desde hace muchos años, en la medida de lo posible, es necesario retrasar la edad de jubilación. La diferencia en la edad de jubilación explica en forma importante lo distinto que son las pensiones de hombres y mujeres.
Entendemos que los bajos montos de las pensiones en muchos casos son una realidad, sin embargo, es necesario comprender que estos valores tienen su origen en diversos factores que no están relacionados con la gestión de las AFP.
Propuestas de mejora del sistema actual
Nuestra visión y convicción nos lleva a plantear que el sistema mixto, con ahorro y cuentas de capitalización individuales, es el mejor sistema de pensiones para la realidad chilena; sin duda es perfectible, pero tenemos una base muy sólida. Esa misma estructura la han adoptado en los últimos años países como Dinamarca y Australia, que según los especialistas son dos de los tres países con mejores sistemas de pensiones del mundo.
El sistema requiere de permanentes ajustes que lo vayan mejorando en el tiempo. La Comisión Marcel, hace casi 10 años, hizo un claro y positivo diagnóstico del sistema y realizó propuestas para mejorarlo. Muchas de ellas fueron adoptadas e implementadas, pero otras que son muy relevantes para el largo plazo y que muchos países desarrollados han estado adoptando, como atrasar la edad de jubilación, subir el tope imponible o aumentar la tasa de cotización obligatoria, no son medidas populares pero si son políticas públicas responsables y lamentablemente los distintos gobiernos desde esa fecha no han tenido la voluntad política, ni la visión para implementarlas.
En Habitat estamos conscientes de las necesidades de mejora y desde hace muchos años venimos realizando propuestas de perfeccionamiento. El desafío es complejo ya que es necesario realizar hoy cambios que tendrán impactos dentro de 20 o más años, y no podemos seguir esperando ya que sólo agudiza el problema, aumentando naturalmente la molestia de la ciudadanía.
Esperamos que el debate público sobre cómo mejorar nuestro sistema previsional se realice con la máxima responsabilidad, seriedad y objetividad técnica y política ya que los cambios que se acuerden hoy a nivel político tendrán efecto en el largo plazo. Por lo tanto, es fundamental conducir ese debate con responsabilidad política para lograr acuerdos transversales que validen las propuestas que mejorarán en forma sostenible las pensiones de los chilenos. Aquí no está en juego una ideología o un sistema, sino la calidad de vida de las personas una vez que nos retiramos de la vida activa. Ese y no otro, debe ser el norte de las discusiones.
Eso es todo. Que méritos y falacias tienen los argumentos expuestos por la empresa y que impacto tendrán en el debate de las AFP? Discutan!
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2016.07.18 13:30 EDUARDOMOLINA Sueño o pesadilla de una noche de verano. Precariedad, devaluación salarial, imposición de la voluntad empresarial, cuatro años más del Partido Popular; cuatro años más de las políticas que ya conocemos.

http://www.infolibre.es/noticias/luces_rojas/2016/07/04/sueno_pesadilla_una_noche_verano_52045_1121.html
"A 10 días de la celebración de las elecciones generales, todavía no sabemos quién va a gobernar España y, por tanto, cuáles serán las políticas futuras que modelen las vidas de los ciudadanos de nuestro país. De los resultados electorales parece desprenderse una especie de fatalidad que se oye por todos los rincones progresistas: cuatro años más del Partido Popular; cuatro años más de las políticas que ya conocemos. Como en el sueño de una noche de verano, Hermia obligada a casarse con Demetrio.
Pero hubiera podido (¿todavía puede?) ser de otro modo. Como en la hermosa fábula de Shakespeare, Hermia puede romper el destino y casarse con Lisandro. ¿Y nosotros?
España tiene casi 4,8 millones de personas en situación de desempleo y una tasa de paro del 21% (la segunda más alta de la Unión Europea). Hay dos colectivos que han sufrido con especial intensidad los devastadores efectos de la crisis económica y de las políticas puestas en práctica para afrontar la misma. Tenemos, por un lado, casi 1,3 millones de menores de 30 años en situación de desempleo y la segunda tasa de desempleo juvenil (45,3%) más alta de toda la Unión Europea (sólo nos supera Grecia). Por otro lado está el colectivo de los desempleados mayores de 50 años, más de 1,1 millones de personas en las que casi nadie repara en el debate público. Completan esta radiografía del paro los casi 2,5 millones de mujeres en situación de desempleo, las más de 2 millones de personas que llevan dos o más años en dicha situación y los más de 719.000 hogares en que no se percibe ninguna renta.
Las políticas del Partido Popular respecto de las personas en situación de desempleo ya las conocemos. Recortes de las inversiones en políticas activas de empleo; recortes de las inversiones en protección por desempleo y drástico descenso del número de personas con protección; fracaso en la puesta en marcha del Plan de Garantía Juvenil para afrontar el paro de los menores de 30 años; falta de respuesta frente al paro de las personas mayores de 50 años y de las mujeres; fiasco absoluto en la aplicación del Programa Extraordinario de Activación para el Empleo para parados sin ingresos; y extensión del riesgo de pobreza hasta el 22% de la población.
¿De verdad que es éste el destino que queremos? Frente a ello, pueden y deben duplicarse las inversiones en políticas activas que mejoren la formación y, en general, las oportunidades de encontrar un nuevo empleo; hacer planes de choque específicos que reparen la situación de bloqueo de los jóvenes sin trabajo y sin titulación de ESO; poner en marcha "empleos de transición" para devolver a los parados de larga duración la oportunidad de trabajar; afrontar con políticas de igualdad la brecha entre mujeres y hombres en el acceso y permanencia en el empleo; elaborar una estrategia para el empleo de las personas de más edad y recuperar el subsidio por desempleo para mayores de 52 años; e inyectar una renta mínima en todos los hogares que carecen de ella. Todo esto no es el sueño de una noche de verano. Es perfectamente factible. Basta con querer romper el destino que parece aguardarnos.
Contamos, de otra parte, con casi 15 millones de asalariados, pero se ha incrustado un modelo de relaciones laborales que tiene la precariedad y los bajos salarios como señas de identidad. Uno de cada cuatro trabajadores de nuestro país tiene un contrato temporal. Nuestra tasa de temporalidad es del 25%, la segunda más alta de toda la Unión Europea (sólo está por encima de nosotros Polonia), y justo el doble de la tasa media de temporalidad del 12,4% de los países de la zona euro. Nueve de cada diez contratos de trabajo que se firman en nuestro país son temporales y una gran mayoría de ellos, además, a tiempo parcial. De hecho, desde que gobierna el Partido Popular, se ha incrementado notablemente el número de asalariados con contrato temporal y a tiempo parcial, alcanzando hoy esta doble precariedad la cifra record de más de 1,1 millones de trabajadores. Por otro lado, la duración de los contratos temporales se ha rebajado hasta 53 días de media al año y uno de cada cuatro dura menos de una semana.
A lo anterior se suma una bajada de salarios (coste laboral unitario real) del 5,7% y una cifra de salario mínimo interprofesional de las más bajas de Europa (756 euros/mes, por 12 pagas, frente a 1.457 de Francia, 1.473 de Alemania o 1.501 de Bélgica) . Lo que hace que el 45% de la población asalariada tenga hoy salarios por debajo de dos veces el salario mínimo interprofesional (con un alto 13% de asalariados con salarios por debajo de una vez el salario mínimo interprofesional). Además de estar repuntando la brecha salarial entre mujeres y hombres, haber bajado considerablemente el número de asalariados cubiertos por convenio colectivo y haber ascendido hasta el 15% el número de trabajadores en riesgo de pobreza.
Y la pregunta es ¿estamos condenados a seguir así? Ya conocemos cuál es la ideología de las relaciones laborales del Partido Popular. Precariedad, devaluación salarial, imposición de la voluntad empresarial, caída de la negociación colectiva y descrédito de las organizaciones sindicales y empresariales.
Pero hay otra política laboral posible. Unas relaciones laborales edificadas sobre la base del equilibrio de poder de trabajadores y empresarios, el diálogo y los consensos. Un sistema productivo construido de unos "con" otros y no de unos "contra" otros. Audacia y simplificación en la definición de las modalidades de contratación y justa utilización de la Inspección de Trabajo; subida del salario mínimo interprofesional; recuperación del pulso y la capacidad de distribución primaria de la negociación colectiva; y fortalecimiento y autonomía financiera de las organizaciones de representación de trabajadores y empresarios. Eso y empezar a poner las bases de un nuevo modelo de relaciones laborales que afronte los innumerables retos de la digitalización de la economía sobre las instituciones del Derecho del Trabajo y su impacto sobre las condiciones en que viven y trabajan los asalariados y los autónomos. Tampoco esto es el sueño de una noche de verano. Es un modelo de relaciones laborales moderno, dinámico y perfectamente homologable en términos de productividad y competitividad al existente en los países de nuestro entorno. Basta con romper con la fatalidad que nos invade y ponerle voluntad política para hacerlo realidad.
Finalmente tenemos más de 8,5 millones de pensionistas (y pagamos 9,4 millones de pensiones). Desde que gobierna el PP la subida de las pensiones ha dejado de estar vinculada al mantenimiento del poder adquisitivo y se ha abandonado la política de subida por encima del IPC de las pensiones mínimas, que tanto beneficia a las mujeres, principales perceptoras de las mismas. A cambio, las pensiones han subido un raquítico 3,75%, que no ha llegado siquiera a compensar las consecuencias que para los pensionistas ha tenido el desembolso del copago farmacéutico.
Con todo, lo peor es que apenas llega dinero a la caja de las pensiones. Una política laboral, como la del PP, basada en la precariedad y los bajos salarios, sumada a una política de empleo centrada en la reducción de cotizaciones a los empresarios, tiene su fiel correlato en el empobrecimiento de la recaudación de la Seguridad Social. Los datos del último año (marzo 2015/marzo 2016) son bien elocuentes: el número de cotizantes creció un 2,73% mientras la recaudación lo hacía el 1,94%. Entre enero y marzo de este año las cosas siguen igual, la recaudación por cotizaciones ha crecido un 1,94% en tanto que el gasto en pensiones lo ha hecho en un 3,22%.
Así las cosas existe una excusa perfecta para "asaltar" el Fondo de Reserva de la Seguridad Social. Después de tres años de dura crisis, a la altura de 2011, la hucha de las pensiones tenía 70.000 millones de euros en su haber. Hoy, tras la última "saca" de 8.700 millones de euros, hecha la pasada semana con nocturnidad y falta de transparencia, el Fondo de Reserva está en poco más de 25.000 millones de euros. De seguir con este ritmo, tendrá razón la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF) en su pronóstico de alcanzar los cero uros en el Fondo de Reserva en 2017. Pero, sobre todo, tendrán razón quienes temen por la sostenibilidad del sistema y su capacidad para proporcionar, con base en los menguantes ingresos que está teniendo, pensiones dignas a la generación del baby boom que pronto empezará a jubilarse.
Nuevamente la pregunta es si todo tiene que continuar de este modo. Ya conocemos la base ideológica de las reformas de pensiones del Partido Popular. La ruptura de los consensos básicos habidos en el Pacto de Toledo en torno a nuestro sistema de protección social y la reducción de prestaciones hasta ese mínimo que haga poco menos que imprescindible, a fin de percibir una pensión razonable, una entrada de los seguros privados en el sistema de pensiones. Pero esto no tiene por qué ser de esta forma. También cabe recuperar el consenso político y social sobre qué modelo de protección social merecemos como sociedad; garantizar el poder de compra de las pensiones y financiar con impuestos específicos las pensiones del futuro; así como erradicar las diferencias de pensión entre mujeres y hombres que hoy empobrecen a las primeras; y crear instrumentos que permitan a los más jóvenes acceder a una pensión digna dentro del sistema público. No es ningún sueño de una noche de verano. Es una política perfectamente realizable si rompemos el destino que parece aguardarnos.
Hermia y Lisandro huyeron al bosque del amor no correspondido para escapar del destino que les esperaba. ¿Podremos escapar nosotros? Ojalá, porque, en otro caso, el sueño de una noche de verano será solamente una pesadilla."
Luz Rodríguez (Valladolid, 1964) es colaboradora de Luces Rojas, la sección de análisis político de infoLibre. Rodríguez es profesora titular de Derecho del Trabajo en la Universidad de Castilla-La Mancha, miembro de la Ejecutiva del PSOE y exsecretaria de Estado de Empleo (2010-2
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2014.12.10 14:40 qryq LAS PENSIONES NO ESTÁN EN PELIGRO, SEGÚN UN ARTÍCULO DE VICENÇ NAVARRO.

Transcribo el artículo de Vicenç Navarro editado en El País el 17 de abril de 2014
Quienes sostienen que el sistema público quebrará por la presión de la demografía olvidan el crecimiento de la productividad pueda mantener en 2050 al doble de pensionistas.
Una postura generalizada en los círculos políticos, mediáticos y financieros del país es que el sistema público de pensiones se encuentra ante un gran reto determinado por la transición demográfica. Se argumenta que la transición demográfica, con un crecimiento muy acentuado de las población anciana, hace difícil sostener el sistema de pensiones públicas. Así, el País apuntaba en un reciente editorial, Pensiones consensuadas (El País, 30 de diciembre de 2012), que "el sistema actual de pensiones es insostenible por (...) la presión demográfica, que empuja la población hacia edades más altas".
Y también en este diario se han publicado varios artículos, que todos ellos subrayan que, de no cambiar el sistema de financiación de las pensiones públicas y/o la extensión de sus beneficios, el gasto público en pensiones, debido a la transición demográfica, alcanzará unos niveles en 2050 que serán insostenibles.
Tal preocupación se basa en el supuesto que, al haber más ancianos y menos jóvenes, estos últimos no podrán sostener las pensiones de los primeros. En otras ocasiones, este mismo argumento se presenta de forma que pone el acento en el número de beneficiarios de las pensiones será cada vez más grande que el número de cotizantes al sistema de pensiones, con lo cual se llegará a una situación en que no habrá suficientes cotizantes para tantos beneficiarios. Tales argumentos parecen lógicos y razonables y su frecuente repetición en los medios explica que haya adquirido una gran credibilidad. Por regla general, se añaden a estos argumentos otros igualmente preocupantes. No solo el número de beneficiarios ha aumentado y continúa aumentando considerablemente, sino que el número de años de vida por pensionista también ha estado aumentando, con lo cual el gasto público en pensiones se está disparando, prediciéndose unos niveles de gasto público que las hará insostenibles.
El porcentaje de la población activa también habrá aumentado dentro de 40 años.
En estos argumentos, sin embargo, no se tiene en cuenta varios hechos. Uno de ellos, de especial importancia, es el asunto de la productividad, es decir, que un trabajador dentro de 40 años producirá mucho más que un trabajador ahora. Para comprender la importancia de este hecho, el lector tiene que conocer que hace 40 años el 18% de los españoles adultos trabajaban en la agricultura. Hoy solo el 2% lo hace, y este 2% produce mucho más de lo que producía hace 40 años el 18% de la población que trabajaba en agricultura. Un trabajador agrícola ahora produce más alimentos de los que antes producían nueve trabajadores, y ello como consecuencia del crecimiento de la productividad. Se habría percibido como una observación innecesariamente alarmista si hace 40 años economistas famosos hubieran escrito en rotativos de gran difusión que, como consecuencia de que los trabajadores estaban abandonando el campo, habría menos producción de alimentos, con lo cual, al cabo de 40 años, la gente de España se moriría de hambre.
Pues bien, sustituyan alimentos por pensiones y vean el posible error que significa alarmar a la ciudadanía argumentando que dentro de 40 años no habrá suficientes trabajadores para sostener las pensiones. Los datos supuestamente alarmantes aparecen cuando se indica que el número de cotizantes por beneficiario está disminuyendo, reduciéndose (según varias estimaciones) por ejemplo a la mitad en 2050. Ahora bien, es fácilmente demostrable que esta disminución que se considera tan preocupante, en realidad no lo es, ya que es más que probable que un trabajador producirá casi el doble en 2050 que ahora, con lo cual podrá mantener casi al doble de pensionistas. Es más, el porcentaje de la población activa habrá aumentado, pues hoy es de los más bajos de la Unión Europea de los 15 ¿dónde está, pues, el problema?
El mismo error aparece cuando se alarma a la población indicando que en 2007 nos gastamos el 8% del PIB en pensiones y dentro de 40 años gastaremos el 15%, lo cual se anuncia como que es insostenible en una sociedad que tiene los recursos limitados (por cierto, Italia ya se gasta el 14% del PIB en pensiones públicas y el sistema no se ha colapsado). El error en todas estas tesis alarmistas es que se asuma, de nuevo, que la productividad apenas variará.
Si la productividad creciera un 1,5% por año, que es el crecimiento promedio de estos últimos 50 años, el PIB de España en 2060 sería 2,20 veces mayor que en 2007. En otras palabras, si en 2007 el PIB era, por ejemplo 100, en 2060 sería 220. Pues bien, si en pensiones nos gastamos en 2007 el 8% del PIB, es decir, 8 puntos del PIB -dejando para los no pensionistas 92 puntos-, en 2060 nos gastaremos el 15% de 220, es decir, 33 puntos en pensiones quedando para los no pensionistas 187 puntos, muchos más que los 92 de 2007. En realidad, hace 50 años nos gastábamos el 3% del PIB en pensiones, y en 2007 el 8%. Hemos casi triplicado el gastos en pensiones y, sin embargo, los recursos para los pensionistas han aumentado, pues el tamaño de la tarta es mucho mayor ahora que hace cinco décadas.
Para consolidar la Seguridad Social hay que facilitar la participación laboral de las mujeres.
Que no haya problemas graves en las pensiones públicas no quiere decir que no se hagan reformas, pero estas no deberán de ir en el sentido de reducirlos. Una medida aconsejable para aumentar los fondos a la Seguridad Social y mejorar las pensiones es facilitar la participación de las mujeres en el mercado de trabajo. En España, el porcentaje de la población que trabaja es bajo. Y en parte esto se debe a dos factores. Uno es el bajo porcentaje de la población adulta que trabaja en el sector público (en 2007 el 10%, uno de los más bajos de la UE-15, cuyo promedio es del 15%. En contra de lo que se dice, el sector público (y, muy en particular, los servicios del Estado del bienestar, tales como sanidad, escuelas de infancia, educación y servicios sociales, entre otros) está poco desarrollado y tiene escaso personal, y ello se traduce en el bajo porcentajer de la población que trabaja en él. Y el trabajo crea la necesidad de producir más trabajo.
El factor (relacionado con el anterior) es la baja participación de la mujer en el mercado de trabajo (52%). Si España tuviera el mismo porcentaje de Suecia, habría 2,8 millones más de trabajadoras pagando impuestos y cotizaciones sociales. Para ello se debería expandir el cuarto pilar del Estado del bienestar, de modo que se incluyera el derecho de acceso a las escuelas de infancia, además de los servicios domiciliarios a personas dependientes. Y, naturalmente, se deberá hacer al hombre corresponsable de las obligaciones familiares. Y sobre todo, invertir en infantes y jóvenes, pues ellos son los futuros cotizantes que financiarán las pensiones del futuro.
Deberían también corregirse las inequidades existentes en la financiación de las pensiones. Es injusto que uno de los banqueros más importantes de España pague a la Seguridad Social un porcentaje mucho menor que un empleado de su banco. Como también es injusto que una persona trabajadora no cualificada (que vive 10 años menos que una apersona de la decila superior de renta) tenga que trabajar ahora dos años más para pagarle las pensiones a la persona que le sobrevivirá 10 años. En realidad, el incremento de la esperanza de vida se ha concentrado en los últimos 40 años en las rentas superiores, habiendo sido menor en las rentas inferiores. Estos deberán ser los temas que centrarán el debate actual sobre las pensiones: la creación de empleo y sobre todo, buen empleo, y la corrección en las desigualdades en la financiación de las pensiones.
Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas. Universias Pompeu Fabra, y Profesor Public Polity. The Johns Hopkins University.
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